La Casa del Traductor contraataca

CRÓNICA A CUATRO MANOS

Por Alberto Casanova y Paula Zumalacárregui

Era estrictamente necesario que entre todos recuperásemos las verdaderas funciones de la Casa del Traductor. Además, para un aragonés licenciado en Traducción e Interpretación que tiene el privilegio de vivir a 45 minutos escasos de Tarazona, viene como anillo al dedo para presumir de tierra delante de los colegas.

Tarazona

La preciosa ciudad de Tarazona

El pasado fin de semana todos nos alegramos de que un día Francisco Uriz se mojara para que el punto de paso por excelencia de todo traductor en España se instalara a los pies del Moncayo.

InauguraciónPara reemprender la andadura nadie podía ejercer mejor de guía que la nueva presidenta de la Casa, Ana Gavara, y el actual presidente de la junta de ACE Traductores, Carlos Fortea. La presentación llegó un poco tarde pero pocas veces una pequeña demora puede estar tan bien justificada, puesto que todo acto entre traductores empieza ya en el recibidor con el reencuentro de antiguos compañeros de clase, ex profesores, colegas y gente nueva en el gremio.

Como se dice en mi tierra: ¡Ay! Si no fuera por esos raticos…

Una de Moore al español, por favor

La primera ponencia del día no podía empezar mejor, al menos para mí. En la mesa lucían dos carteles con nombres un tanto conocidos: conferencia de Olivia de Miguel con presentación a cargo de Carlos Fortea. ¡Qué dos padrinos! Carlos fue mi decano en la Universidad de Salamanca y pasó unas cuantas tardes conmigo en la facultad charra de la Plaza de Anaya. Olivia fue (y es) profesora y directora del máster de Traducción Literaria y Audiovisual del IDEC y la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, además de tutora de mi proyecto de fin de postgrado.

Carlos duró allí tanto como se tarda en ceder una palabra. Y a Olivia le tocó lidiar sola frente a unas decenas de compañeros que querían conocer a Marianne Moore y su poesía. Y si a Moore te la presenta Olivia, al día siguiente ya estás en la librería preguntando por esa Poesía completa en cuya portada sale Moore con los ojos cerrados y un sombrero de tres picos.

Nos habló de la estrecha relación entre el poeta y el traductor, de Modernismo, de la precisión del lenguaje de Moore y de la palabra concisa y adecuada para cada contexto. Mencionó la comunión entre ciencia y poesía, lo actuales que resultan sus versos, sus dragones, sus avestruces, sus pangolines y nos deleitó con el análisis de El Héroe, su traducción de uno de los poemas de Moore.

Poesía

Tanto ella, que traía preparados los comentarios de cinco poemas más, como nosotros hubiéramos estado un buen rato más, pero Olivia fue puntual para dejar paso a lo que venía después. Y es que uno de los grandes aciertos de la programación de esta jornada es que era muy light. Además, estoy seguro de que todos coincidimos en que en un encuentro de estudiantes y profesionales de la traducción literaria los turnos de dudas y preguntas acaban siendo más largos que las propias exposiciones de los ponentes. ¡Cómo somos!

Pero ¡ay, otra vez! Si no fuera por esos raticos…

A.C.

¡Al repostaje! Productos de la tierra en buena compañía

Entre las 14:00 y las 16:30, tuvimos tiempo de sobra para reponer fuerzas con un aperitivo, formato desenfadado que ayudó a mantener el agradable clima que caracterizó la jornada. Recuerdo que había chorizo, que había salchichón y que estaba bueno, pero, a decir verdad, no puedo opinar sobre la comida porque me puse mala aquel día y fui incapaz de meter en el cuerpo más de dos rodajas de cada cosa. Eso sí, todo tenía muy buena pinta. También hubo café y dulces locales de postre.

Alargar la pausa hasta las cuatro y media permitió que unos se mimetizaran con los sofás y que otros nos fuésemos moviendo de grupo en grupo para conocer o reencontrarnos con los compañeros. Desde la terraza de la residencia de El Cinto, que acoge la nueva sede de la Casa del Traductor, pudimos sufrir los rigores del cierzo y disfrutar de las magníficas vistas del pueblo y de la comarca.

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Vistas desde la terraza de la Casa del Traductor

El libro blanco: uno para todos…

Después de comer alargamos la sobremesa con dos mesas redondas. A las 16:30, Carmen Francí e Ismael Attrache, moderados por Elia Maqueda, charlaron elocuentemente sobre la pertinencia del Libro Blanco de la traducción.

Libro BlancoY si digo que fueron elocuentes es porque a mí me convencieron: recién llegada a la asociación, hasta este encuentro en Tarazona no alcancé a comprender el inmenso valor del libro blanco. Como definió Carmen, se trata de una “carta de presentación”, una herramienta seria y rigurosa que dota de legitimidad a nuestras reivindicaciones. No solo recoge en un único documento la labor de la asociación y marca la dirección que deben seguir nuestros esfuerzos, sino que proporciona a cada traductor datos contrastados que puede esgrimir en sus negociaciones con editores. Ismael, de hecho, insistió en que el libro blanco pretende llegar también a los traductores no asociados, que quizá no sepan que se están incumpliendo sus derechos. Hizo hincapié en el uso individual que debemos hacer del libro blanco, porque, aunque ese sea el primer paso, no basta con leerlo: tenemos que interiorizarlo y ponerlo en práctica a la menor ocasión.

NOTA PARA USUARIOS DEL CARNET JOVEN: A nosotros, leer el libro blanco nos servirá para conocer y comprender los logros que ahora damos por sentados. El libro blanco es también un testimonio de las batallas que se libraron antes de que nosotros aprendiésemos a empuñar los plastidecor y con las que, por no haberlas vivido, no estamos familiarizados. Así, estaremos sobre aviso cuando quieran atropellar nuestros derechos —siempre habrá algún avispado que intente aprovecharse, presuponiendo erróneamente nuestra ignorancia— y evitaremos desandar el camino que los que nos preceden recorrieron con esfuerzo y sacrificio.

Autores con Label, digo… Nobel

Adan Kovacsics y Miguel Sáenz —además de insistir, pudorosos, en que había en la sala unos cuantos traductores más que podían sentarse con ellos a aquella mesa—, coincidieron en que la obra de un autor con Nobel se traduce igual que la de un autor que no lo tenga.

Nobel

  • Miguel Sáenz, traductor del nobel Günter Grass, nos habló de sus experiencias en las reuniones de traductores en casa de Grass. En una ocasión, por ejemplo, el autor dio permiso a sus traductores para que deformasen un poco las palabras en un párrafo que reflejaba el retumbar del tambor… siempre y cuando mantuviesen el ritmo que él había buscado imprimir al fragmento.
  • Kovacsics, traductor de los nobel Imre Kertész y Karl Kraus. Nos contó cómo llegó a traducir a ciertos autores y la (ausencia de) relación con ellos. Nos habló de las dificultades de llevar algunas obras por primera vez al castellano, de la importancia de la retraducción o actualización de las traducciones y no perdió la oportunidad de hacer alguna de esas bromas que sólo un público como el que estaba ahí reunido podía entender.

Seguramente, la reflexión más importante tiene que ver con la importancia de la traducción a la hora de otorgar los premios. Cuando valoran a los candidatos, los académicos suecos manejan, al fin y al cabo, traducciones. Por lo tanto, aunque el Nobel no afecte a la traducción, la traducción sí afecta al Nobel: sin la primera, lo segundo sería imposible.

Cuando terminó la jornada, la mayoría nos congregamos en la salita donde estaban expuestos los libros traducidos por los asistentes. José Luis López Muñoz tuvo el detalle de obsequiarnos a todos con una traducción suya.

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Después de aquello, algunos compañeros tuvieron que emprender el viaje de regreso. Otros pasaron la noche en Tarazona y volvieron a reunirse para cenar en el restaurante El Galeón, donde —los que escriben estas líneas están convencidos de ello— seguiría reinando el buen ambiente hasta altas horas de la madrugada.

P.Z.

¡Hasta pronto, Tarazona!

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