Crónica del encuentro Traductores verdes [fritos]

 

Autora: Ethel Moirón Fdez-Felechosa

Sol, playa, noches atractivas, una ciudad encantadora y, sobre todo, muchas ganas de aprender y de renovarse: estos —unidos por supuesto a un ambiente jovial y a una buena organización— fueron los ingredientes que propiciaron que las jornadas «Traductores verdes [fritos]» fuesen todo un éxito.

Este fin de semana «traductoril» dio comienzo el viernes por la tarde en la bonita ciudad de Gijón mediante una conversación animada con Jaime Zulaika, tras la que disfrutamos de una típica espicha (que, para información de los no asturianos, se trata de una reunión festiva donde se espicha —es decir, se pincha— un barril de sidra y se degustan productos típicos asturianos).

El sábado fue un día intenso en el que participamos en distintas actividades. Por la mañana, en una interesante sesión, intervinieron tres traductores de diferentes generaciones: Miguel Sáenz, Carlos Mayor y Elia Maqueda, presentados por Esther Cruz, quienes nos expusieron sus respectivos puntos de vista sobre la situación actual de la traducción y sobre los inicios en este difícil mundo profesional, entre otros temas relacionados con la evolución de la labor traductora a lo largo de sus años de experiencia.

Después de un pequeño descanso pasamos a las microexposiciones, que consistieron en una presentación breve de los proyectos de cuatro compañeras de profesión: La rotulación en propuestas de traducción de cómic (Julia Carrasco Navarro), The Publishing Cabin (Ana Flecha), Revisar en voz alta (Julia C. Gómez Sáez) y Del bello arte de llamar a todas las puertas y que alguna por fin se abra (Irene Oliva Luque).

Gracias a todas aprendí cosas nuevas sobre la traducción y reforcé ideas que ya tenía, al verlas compartidas por otras traductoras.

Foto 1 gijón

 

A continuación, Eugenia Vázquez y Marta Cabanillas, moderadas por Violeta Sánchez, nos hablaron de sus respectivas estancias en Casas del Traductor y de las becas de las que han disfrutado. En mi caso, estaba muy interesada en esta ponencia, y que desconocía bastante el tema y me pareció muy útil toda la información precisa y detallada que nos dieron (destinos, periodos de solicitud, requisitos, condiciones, experiencias vividas, etcétera).

En el descanso para comer, pudimos aprovechar para probar platos asturianos típicos, pero también, por supuesto, para intercambiar nuestras inquietudes profesionales.

Por la tarde, reanudamos el encuentro con un taller sobre contratos titulado «¿Dónde hay que firmar?», impartido por Arturo Peral. Este formato nos permitió resolver nuestras dudas acerca de este tema tan importante y sobre el que muchas veces se tiene poca información. Asimismo, Arturo nos explicó cómo se desarrolla un encargo de traducción o los diferentes tipos de contratos que.

Nada más terminar la ponencia, nos dirigimos a la plaza Mayor de Gijón, desde donde partiría un paseo literario que nos permitió recorrer el antiguo barrio de pescadores de Cimavilla y conocer el pasado de las huellas imborrables de pescadores, cigarreras, militares y artesanos, así como la creación del puerto o la obra de Jovellanos y de Pachín de Melás, entre otros muchos detalles.

Finalmente, terminamos en la librería Central para conversar con Juan P. Martínez y Cristina Macía (traductora al castellano de la saga Canción de hielo y fuego del novelista George R. R. Martin) en un ambiente ameno y divertido que nos acercó al mundo de la traducción de fantasía y ciencia ficción.
Gijón 3

Próximos al final del encuentro, iniciamos el domingo con un diálogo abierto sobre la relación del traductor con el editor, dirigido por Concha Cardeñoso y Miguel Ros.

A continuación, Marián Bango y Daniel Álvarez, representantes de las editoriales Satori y Hoja de Lata, respectivamente, conversaron con nosotros sobre el mundo de la traducción literaria desde la perspectiva del editor y nos dieron consejos sobre cómo introducirse en el complicado mundo de la traducción literaria, además de responder a las preguntas que les fue planteando la moderadora Coralia Pose.

Por último, pasamos a la actividad de cierre de las jornadas: «Adopta un proyecto verde», por la que, de la mano de Teresa Lanero y Claudia Toda, ACE Traductores nos explicó distintos proyectos que podríamos desarrollar en diferentes ámbitos (bibliotecas, facultades o ferias del libro), con el objetivo de que la labor y el trabajo de los traductores sean más visibles y apreciados en la sociedad.

Con muy pocas ganas, llegó el momento de despedirse del maravilloso encuentro de traductores editoriales noveles «Traductores verdes [fritos]», y también de la bonita ciudad de Gijón, de donde nos llevamos una gran experiencia gracias a los conocimientos aprendidos, las amistades creadas y el deseo de repetir. ¡Hasta la próxima!

 

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