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Tres visiones del mismo Ojo: Crónica a seis manos de El ojo de Polisemo IX

Por Lidia Muñoz Solera, Blanca Juan Gómez y Sara Rupérez León, asistentes al encuentro y estudiantes del Grado en Traducción e Interpretación de la Universidad de Salamanca

Introducción

Presentamos una crónica de la novena edición de El ojo de Polisemo. Es una visión múltiple, como múltiples han sido las interpretaciones de la historia en ensayo y literatura, las trayectorias que se han presentado en el encuentro y las percepciones de los asistentes. Así pues, desde la Universidad de Salamanca, les presentamos un verdadero «Poli-semo»; una crónica a la carta, en la que podrán elegir un primer plato, un segundo, un postre humorístico; o disfrutar de los tres. Para gustos, los lectores.

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El ojo de Polisemo IX: a vueltas con la historia

Lidia Muñoz Solera

El ojo de Polisemo es una oportunidad excelente para el encuentro entre profesionales, académicos y estudiantes de Traducción. La novena edición ha tenido lugar este año en Madrid, en la Universidad Pontificia de Comillas, los días 23, 24 y 25 de marzo. Como hilo conductor de las jornadas, se escogió el tema de la Historia, lo que dio pie a que los asistentes compartieran conocimientos sobre traducción de los topónimos a lo largo del tiempo, los libros históricos, los libros de historia, la guerra…

El día de bienvenida: la organización, impecable

El primer día, los alumnos del equipo de organización dieron la bienvenida a los asistentes. La ilusión y el entusiasmo podían sentirse en el ambiente ya desde el momento de la inauguración de Susanne Cadera, Carlos Fortea y María Pérez López de Heredia. En la conferencia inaugural, Carlos García Gual, Premio Nacional de Traducción en 1978 y 2002, despertó la conciencia de los asistentes. Expuso cómo las traducciones de nuestros predecesores han moldeado la historia y habló del papel decisivo que ha tenido nuestra profesión en la difusión de ideales y culturas. Fue un discurso académico, pero también reivindicativo, sobre la importancia y la visibilidad de nuestra actividad.

Con estas ideas en la cabeza, nos dirigimos a la cafetería, donde nos esperaba el vino de bienvenida y tuvimos la ocasión de charlar con los profesionales, que nos dieron consejos e ideas de un valor incalculable sobre cómo empezar en la traducción editorial. Además, aprovecharon también para contarnos batallitas con las editoriales y los textos, así como para hablarnos sobre los bretes en los que se han encontrado en algún momento durante el ejercicio de su profesión. Fue, sin duda, el broche a una primera jornada inmejorable.

Traducción editorial, de la mano de la investigación

Jesús Cuéllar inauguró la segunda jornada con su conferencia «El traductor como pesquisidor: tribulaciones de un traductor de ensayo». Dio una charla sobre las actividades de investigación inherentes a la labor de un traductor, especialmente de ensayo, y nos ilustró con ejemplos que mostraban la necesidad de contrastar información puesto que, al traducir, ni siquiera el autor original es de fiar.

Siguió una serie de mesas redondas interesantísimas: «Del libro de historia a la novela histórica», a cargo de Carlos Milla y Elena Bernardo, presentados por Vicente Fernández; «¿Por dónde empezamos la casa?», protagonizada por Teresa Lanero y Paula Aguiriano; y «Solo ante el peligro: el trabajo de un historiador en el escenario multilingüe», con la presencia de José Luis Aja, Henar Pizarro y Emilio Sáenz-Francés, con la moderación de Rocío Martínez.

Tanto la primera como la última estaban centradas en la labor profesional del traductor de historia desde diversas perspectivas, lo que enriqueció la perspectiva de los asistentes. La segunda mesa redonda, por otra parte, estaba claramente dirigida a los estudiantes y fue extremadamente dinámica, ya que las propias conferenciantes pidieron al público que preguntase en cualquier momento.

Finalmente, la jornada del viernes llegó a su fin con la voz de los estudiantes. Varios alumnos de último año de la Universidad Pontificia de Comillas presentaron sus trabajos de investigación, con la moderación de Arturo Peral. Mostraron un rigor impecable, tanto en la presentación como en la elaboración de sus aportaciones. Verdaderamente, despertaron tanto la admiración del resto de estudiantes como el orgullo de sus respectivos tutores.

Jornada de despedida

Para arrancar con el último día, Alicia Martorell dio la conferencia-coloquio «Traducir historia: el espacio y el tiempo», que hizo especial énfasis en la traducción de topónimos. Especialmente ilustrativa fue una de las frases de su intervención: «El paso del tiempo modifica nuestra percepción del espacio». Alicia Martorell fue capaz de transmitir a su audiencia tanto su sabiduría como la pasión que pone en su trabajo. A continuación, Andrea Schäpers presentó en su conferencia un detallado panorama sobre retraducciones de Heinrich Heine y Georg Büchner.

A mediodía, Carmen Francí e Inés Belaustegui, «traductoras todoterreno», abrieron la mesa redonda «Los profesionales traducimos de todo», con la moderación de Amelia Ros. Nos expusieron la amplísima variedad de libros y géneros que han traducido a lo largo de su vida profesional. A continuación, se sortearon los libros donados para la ocasión por las editoriales que han adoptado el contrato tipo de ACE Traductores.

La última conferencia-coloquio fue sobre la traducción de la guerra, a cargo de Belén Santana y Teresa Martín, con la moderación de Claudia Toda. Se habló de la importancia de filtrar las fuentes que se consultan al traducir textos de tinte bélico, especialmente aquellos plagados de citas. Se resaltó además la importancia del factor espacio-temporal, idea rescatada de la intervención de Alicia Martorell. En conjunto, esta aportación se puede resumir con la ingeniosa advertencia de Belén Santana: «Internet es una mina, pero a veces explota».

Así terminaba este encuentro entre profesores, alumnos y profesionales de la traducción. Fueron M.ª Dolores Rodríguez, Carlos Fortea y Ana María Rojo los encargados de despedir esta edición y de invitar cordialmente a todos a asistir a la próxima, que tendrá lugar en la Universidad de Murcia.

Si nos hemos dejado algo en el tintero, se pueden encontrar los tuits del evento bajo la etiqueta #Polisemo2017.

Con esto, nos despedimos… ¡hasta el año que viene!

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El ojo de Polisemo IX: un pensamiento nuevo

Blanca Juan Gómez

Parafraseando a Barthes, tras el peso de un largo camino a través de reinterpretaciones que, como hemos visto, supondrían un problema al traducir estas referencias, El ojo de Polisemo ha sido el mejor regalo posible: un pensamiento nuevo o, más bien, muchos pensamientos nuevos.

Hemos vivido unos días de solidaridad y apertura, de fascinación ante la riqueza de perspectivas y casos que se han presentado. Hemos disfrutado de la generosidad de los profesores y profesionales que en las ponencias y en los debates han acercado a todos su experiencia. En El ojo de Polisemo se respira cultura. Al fin y al cabo, como indicó Vicente Fernández partiendo de Ortega, la traducción, junto a las bibliotecas y la universidad, es un foco de humanismo. Han sido días para la expresión y la reflexión, y también días para la belleza, de la que nos cuesta hablar a los traductores, como apuntó Carlos Fortea.

Por supuesto, también hemos reivindicado la función social de traductores e investigadores. Como nos indicó Belén Santana, ella traduce «guerra para la paz». Hemos recorrido el tiempo e, indisolublemente, el espacio, para ser capaces de reconstruir el «viaje histórico e identitario» de las culturas, en palabras de Alicia Martorell. En este contexto, es imprescindible tener en cuenta las relaciones de poder entre lenguas y culturas, con todas las aristas y la carga ideológica de sus textos.

Por otro lado, Inés Belaustegui y Carmen Francí han demostrado la importancia de educar todas las sensibilidades como traductores, ya que en el discurso literario pueden confluir los estilos y el contenido más variados. Asimismo, nos han confirmado que los procesos cambian según se traduzca de una lengua o de otra.

El 25 de marzo volvimos con más recursos, matizaciones, conocimientos entretejidos y lecturas pendientes. Después de este encuentro, comprendíamos y queríamos comprender más cosas. Estas jornadas de trabajo y pasión por la profesión han supuesto una magnífica extensión de nuestras clases y la apertura de un horizonte futuro, «lleno de aventuras, pleno de saberes».

Nos despedimos deslumbrados por esta novena edición de El ojo de Polisemo, organizado maravillosamente por ACE Traductores y la Universidad Pontificia Comillas. Tenemos la certeza de que habrá muchas más ocasiones, muchos más Polisemos para seguir aprendiendo y deleitándonos, para seguir avanzando en las conquistas y plantear un panorama que entre muchos tal vez podamos construir. Aunque «ni tú ni yo ni el otro lo lleguemos a ver».

El ojo de Polisemo: un viaje hacia la traducción literaria

Sara Rupérez León

Primera parte

En un agujero en la Facultad de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca vivían unos hobbits. Sus vidas traductoriles se ajustaban perfectamente al canon: té, clases y horas y horas sumergidas en ese maravilloso mundo inter- e intralingüístico y cultural que tanto les apasionaba. Un buen día, recibieron un correo que les llamó poderosamente la atención. En él, se informaba sobre un encuentro que se celebraría en Madrid los días 23, 24 y 25 de marzo de 2017, bajo el nombre El ojo de Polisemo IX: A vueltas con la historia. Un evento que, como verán, consolidará su gusto por la traducción y, en especial, los motivará a seguir hacia adelante. Pero, no quiero adelantarles acontecimientos, así que dejaré que el transcurso de la historia hable por sí solo. Sin pensárselo dos veces, nuestros hobbits se inscribieron y esperaron impacientes el día de su marcha.

La mañana del 23 nuestros medianos dejaron La Comarca y se dirigieron hacia aquellas tierras madrileñas; hasta entonces, desconocidas y lóbregas. Una vez allí, su travesía hacia el Campus de Cantoblanco de la Universidad Pontificia de Comillas no fue nada fácil: tuvieron que enfrentarse a los efímeros espectros Cercanías; y, tras conquistarlos, anduvieron luchando contra la nieve y el viento huracanado hasta llegar al lugar del encuentro.

Cuando arribaron a su destino, varios hobbits que estudiaban en esa Universidad les dieron la bienvenida y les proporcionaron una carpeta con un diploma de asistencia y el material necesario para el seguimiento de las conferencias. Muy contentos, al fin, nuestros semitraductores se sintieron como en casa y entraron en aquel salón de actos repleto de magos, reyes y demás eruditos del sector. Y lo cierto es que, para su sorpresa, pudieron entablar una conversación distendida con todos ellos, pese a su timidez del principio, la cual fue desvaneciéndose poco a poco a lo largo de la jornada: todos podían considerarse compañeros de profesión, habitantes del Término Medio.

Después, nuestros hobbits tomaron asiento y, tras un pequeño acto de inauguración, pudieron disfrutar de la elocuencia del primer conferenciante, Carlos García Gual. Aquel rey de la palabra los cautivó hablándoles sobre la importancia de la traducción a lo largo de la historia y destapó los entresijos de los grandes clásicos. ¿Sabían que la Biblia fue traducida del griego al latín por san Jerónimo? ¿O que la Odisea se tradujo al alemán y, después, al español? ¿O que el ejercicio de la traducción sufrió una época oscura antes del siglo xix?

Tras el cierre de la conferencia, nuestros medianos pudieron reponer fuerzas con un fantástico vino de bienvenida, donde interactuaron e intercambiaron saberes y experiencias tanto con los otros hobbits como con los reyes, elfos, hechiceros y magos, curtidos en mil batallas. Y lo mismo les acontecería los días siguientes, durante las pausas, las comidas y las salidas por Madrid. Debido a ese dinamismo, el evento les resultó muy enriquecedor dentro y fuera de lo programado.

Segunda parte

A lo largo del segundo día, los moderadores guiaron a nuestros hobbits por tres «sendas» temáticas diferentes. A través de la primera, llegaron al inframundo del «traductor como pesquisidor», de la mano del mago Jesús Cuéllar. Allí pudieron observar a varias de las criaturas únicas e indómitas que albergaba aquel lugar, como las Citas Erróneas. Nuestros hobbits, atemorizados, recibieron consejo acerca de cómo enfrentarse a ellas, con el objetivo de, al menos, intentar sobrevivir.

Después, caminaron por la segunda senda hasta llegar a la aldea de los traductores-historiadores. Allí, descubrieron cómo Carlos Milla y Elena Bernardo labraban los arcaísmos; cómo utilizaban las herramientas de las que disponían, como las memorias de traducción o los textos paralelos, entre otros aspectos. Y, tras esto, visitaron la morada de José Luis Aja y de Henar Pizarro y Emilio Sáenz-Francés, que los deleitaron con sus hazañas en el plano de «un historiador en el escenario multilingüe».

Por último, se aventuraron a transitar la tercera senda, donde se encontraron, primero, con las Elfas del Bosque. Teresa Lanero y Paula Aguiriano fueron las encargadas de mostrarles el mundo más allá de La Comarca y de enseñarles algunas palabras propias de su lengua élfica, como currículum, máster, contrato o tarifa. Después, visitaron a otros hobbits consolidados que habían estudiado o estudiaban en aquel recóndito lugar. Estos, muy profesionales, les hablaron sobre sus trabajos de investigación y abordaron temas como la confluencia del francés con el inglés, el español neutro, la fantasía, la censura o la cuestión del género dentro de la traducción. Y, con esto, nuestros hobbits se fueron a descansar y a reflexionar sobre lo mucho que ese encuentro les estaba aportando.

Tercera parte

El tercer y último día comenzó con la exposición de la hechicera Alicia Martorell, la cual les enseñó pequeños encantamientos sobre la difícil tarea que suponía trasladar topónimos y, más en concreto, exónimos en una era como la suya. Con todo ello, consiguió elaborarles un pequeño mapa teórico, en el que destacó la importancia de la época de un texto como treta para fijar una denominación correcta en su traducción. Tras esto, los hobbits madrileños se encargaron de repartir entre los allí presentes libros únicos de poder; y, todos, llenos de júbilo, fueron a celebrarlo a la cafetería.

Acto seguido, la Dama de Lothlórien, Andrea Schäpers, dejó «su estela» presentándoles un estudio muy pormenorizado sobre las retraducciones de Heine y Büchner; y Carmen Francí e Inés Belaustegui, guerreras del reino de Gondor, les mostraron los múltiples escenarios de batalla en los que habían combatido: desde la traducción de libros de historia hasta la de libros sobre yoga, pasando por ejemplares de medicina y novelas románticas.

Para finalizar, nuestros hobbits se sorprendieron al ver caras conocidas, procedentes de su Comarca. Belén Santana, Claudia Toda y Teresa Martín se encargaron de poner el broche final al encuentro conduciéndoles por los derroteros de la «traducción de la guerra». En especial, abordaron el tratamiento del ensayo literario, los apelativos que reciben los ejércitos, la ideología en este tipo de textos… Y las triquiñuelas para conseguir trasladar con naturalidad la redacción tan detallada que presenta un escrito en lengua alemana.

Y, con todo ello, Susanne Cadera, M.ª Dolores Rodríguez, Carlos Fortea y Ana María Rojo dedicaron a todos los presentes su más sincero agradecimiento, cerrando así la novena edición del encuentro. Tras esto, nuestros hobbits, muy emocionados, inmortalizarían su despedida con instantáneas; y prometerían volverse a ver en Murcia para celebrar por todo lo alto la década del evento. Pero esa historia, mis queridos lectores, aún está por escribir.

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¡Larga vida al ojo de Polisemo!

 

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